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¿Sientes un dolor molesto en la parte externa del codo al levantar objetos, girar una llave o incluso al dar la mano? Es posible que sufras de epicondilitis lateral, más conocida como «codo de tenista». Aunque mucha gente piensa que es un problema menor, si no se trata a tiempo, puede convertirse en una condición crónica que limita tus actividades diarias.
En este artículo te explicamos de forma clara y sencilla todo lo que necesitas saber sobre esta lesión: qué es, por qué aparece y, lo más importante, cuáles son los tratamientos más eficaces para curarla y prevenirla.
La epicondilitis lateral es una lesión que afecta a los tendones que se insertan en el epicóndilo lateral, una prominencia ósea que se encuentra en la parte externa del codo. Esta patología surge debido a la sobrecarga de los tendones extensores del antebrazo, los cuales se inflaman y degeneran, provocando un dolor característico en la cara externa de la articulación.
El nombre de «codo de tenista» se debe a que es una lesión muy frecuente en jugadores de tenis, pero puede afectar a cualquier persona que realice movimientos repetitivos de muñeca y antebrazo.
La causa principal es la repetitiva contracción de los músculos extensores del antebrazo, lo que genera micro-roturas y una degeneración del tendón. Las actividades más comunes que la provocan son:
El síntoma principal es el dolor en la cara externa del codo, que puede irradiarse hacia el antebrazo. Este dolor suele aparecer de forma gradual y empeora con la actividad.
Otros síntomas comunes incluyen:
El diagnóstico de la epicondilitis se basa principalmente en la exploración física, pero en algunos casos pueden ser necesarias pruebas de imagen para confirmar el alcance de la lesión.
Durante la consulta, el especialista realizará una serie de pruebas clínicas para evaluar tu condición:
Si el examen físico no es concluyente, se pueden utilizar las siguientes pruebas para descartar otras lesiones asociadas y determinar el estado del tendón:
El tratamiento de la epicondilitis puede ser conservador o avanzado, dependiendo de la severidad de la lesión. En la mayoría de los casos, la recuperación comienza con medidas no invasivas.
Es el primer paso en el proceso de recuperación y tiene como objetivo aliviar el dolor y reducir la inflamación.
En casos más complejos o crónicos, pueden emplearse técnicas más específicas:
La prevención es la mejor arma contra la epicondilitis. Para evitar su aparición o recaídas, es fundamental:
La epicondilitis no es un simple «malestar pasajero». Es una lesión real y dolorosa que requiere atención. Si sospechas que puedes padecer esta condición, es fundamental que acudas a un traumatólogo o un fisioterapeuta para obtener un diagnóstico preciso y comenzar el tratamiento adecuado.
Con el tratamiento conservador adecuado, e incluso con terapias avanzadas si es necesario, la mayoría de las personas logran una recuperación completa y pueden volver a sus actividades sin dolor. No ignores las señales de tu cuerpo y actúa a tiempo.
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